Chile lidera en Latinoamérica la atracción de nuevas industrias

Un reciente informe de la consultora internacional McKinsey & Company posiciona al país como un actor clave en la captación de Inversión Extranjera Directa (IED), pese a la fuerte desaceleración que enfrentan las economías emergentes en esta materia.

Según el estudio “The FDI shake-up: How foreign direct investment today may shape industry and trade tomorrow”, la IED global se está concentrando en lo que la firma denomina “las industrias del futuro”: inteligencia artificial, energías limpias, semiconductores, vehículos eléctricos y minerales críticos. Y en ese contexto, Chile sobresale como una excepción positiva dentro de los países emergentes.

“La firma global McKinsey & Company, una de las principales consultoras del mundo, está posicionando a Chile en un lugar estratégico dentro de los mercados emergentes, lo que es una excelente noticia para los inversionistas”, señaló Camilo Bravo, asesor y especialista acreditado por la Corporación para el Mercado de Valores (CAMV). 

“Mientras otros países reflejan una caída en la inversión extranjera, Chile destaca por un fuerte flujo de capitales, especialmente en los sectores inmobiliario, energético y minero”, añadió.

Chile lidera en energía, minería y tecnología

De acuerdo con McKinsey, entre 2022 y 2025 el promedio anual de inversión extranjera directa anunciada en Chile alcanzó los US$ 12.000 millones, lo que representa un aumento del 31% respecto del período 2015–2019 y 24% por encima del promedio global actual.

El 91% de estos flujos se concentró en tres sectores: energía, minería y tecnología, áreas que conforman la base de la transición energética y la economía digital.
“La nueva geografía de la inversión extranjera sitúa a Chile en una posición estratégica. Con un 91% de los flujos dirigidos a energía, minería y tecnología, el país tiene la oportunidad de pasar de exportar recursos, a desarrollar soluciones para la transición energética global”, explicó a La Tercera Jaime Szigethi, socio y managing partner de McKinsey Chile.

Europa ha sido el principal origen de los capitales que ingresan al país, representando casi el 70% de la IED desde 2022, seguida por Estados Unidos (17%).

Bravo complementó que este contexto “refuerza la confianza y solidez del mercado local, especialmente para las inversiones en el sector inmobiliario, donde se observa un escenario favorable que impulsa la liquidez, valorización de activos y del metro cuadrado de las viviendas”.

Un panorama global en transformación

A nivel mundial, el informe de McKinsey advierte que la IED en los países emergentes se encuentra en su nivel más bajo en 20 años, con una caída del 50% en los anuncios de inversión. Las economías avanzadas, en cambio, aumentaron sus flujos mutuos, especialmente hacia Estados Unidos, mientras redujeron su exposición a China.

En ese contexto, los proyectos greenfield (de nueva instalación) han experimentado un crecimiento sostenido, alcanzando US$ 1,4 billones entre 2022 y 2025. Los principales destinos de esta inversión son sectores vinculados a energías renovables, manufactura avanzada, centros de datos e infraestructura tecnológica.

Chile aparece, así como un caso atípico: mantiene un flujo creciente de capitales en un entorno global restrictivo, impulsando por su fortaleza en recursos naturales estratégicos-como el cobre y el litio- y su apuesta por una transición energética sustentable.

América Latina ante una oportunidad energética

El estudio también señala que América Latina y el Caribe podrían capitalizar esta transformación global a través de proyectos energéticos. Más del 80% aumento de la IED en la región desde 2022 proviene precisamente del sector energético, destacando a Chile como referente regional en la minería sostenible y energías limpias.

“Para consolidar a Chile como un hub regional de minería sostenible y energía limpia, es clave atraer inversiones que impulsen capacidades en refinación, manufactura avanzada y servicios tecnológicos”, enfatizó Szigethi al diario La Tercera.

El informe de McKinsey refuerza la imagen de Chile como un destino confiable y de largo plazo para la inversión extranjera, destacando su estabilidad institucional, su potencial energético y su liderazgo minero. En un escenario mundial donde la IED se orienta a industrias de alto valor tecnológico, el país se posiciona como un centro estratégico para la transición energética y la innovación industrial.