Las recientes declaraciones de Fernando Echeverría, presidente de Echeverría Izquierdo S.A., refuerzan una lectura cada vez más compartida entre actores del mercado: el sector inmobiliario y de la construcción en Chile estaría comenzando a dejar atrás uno de sus períodos más extensos de estancamiento.
Según consigna el Diario Financiero, el empresario se mostró optimista respecto del impacto que podrían generar tanto el nuevo ciclo político como las medidas económicas anunciadas en materia de inversión, particularmente en un contexto de recuperación gradual y con desafíos aún latentes.
Echeverría, con una trayectoria que combina liderazgo empresarial, gremial y experiencia en el sector público, ha sido testigo directo de los distintos ciclos del rubro desde fines de los años 70. En ese marco, subrayó que las proyecciones de crecimiento de la inversión en construcción —estimadas en torno a un 2,2% para este año— marcan “un punto de inflexión positivo”, luego de dos ejercicios consecutivos con cifras negativas, de acuerdo con estimaciones de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), recogidas por el DF.
Si bien reconoció que el repunte será heterogéneo, con un mayor dinamismo en infraestructura productiva y rezagos persistentes en vivienda e infraestructura pública, el diagnóstico general apunta a un cambio de tendencia que podría consolidarse en los próximos años.
Infraestructura productiva como motor del repunte
Uno de los elementos más destacados por Echeverría es el rol de la infraestructura productiva como principal impulsor de la inversión en construcción durante 2025. Este segmento concentraría cerca del 38% del total, con proyectos que superan los US$ 8.200 millones, impulsados mayoritariamente por la reactivación en minería y energía, sectores estratégicos para la economía chilena.
Esta tendencia ha sido clave para el desempeño de Echeverría Izquierdo S.A., cuyas áreas de construcción, montajes industriales y servicios especializados industriales representan actualmente más del 75% de sus ventas. Según detalló el propio ejecutivo en entrevista con el DF, la compañía proyecta un crecimiento de actividad cercano al 10% en 2025, con un fuerte aporte de los servicios al sector minero, que ya explican más del 57% de sus ingresos totales.
Las proyecciones a mediano plazo también son optimistas. Para 2026 y 2027, se espera que la inversión minera continúe creciendo, impulsada por la demanda estructural de cobre y litio, consolidando un escenario favorable para empresas con alta exposición a estos sectores.
Vivienda, subsidios y la necesidad de reformas estructurales
En contraste, el panorama es más desafiante para la vivienda y la infraestructura pública. De acuerdo con lo señalado por Echeverría, la inversión en vivienda mostraría en 2025 un crecimiento marginal, cercano al 0,1%, donde el aumento en vivienda pública no logra compensar la caída en el segmento privado. No obstante, valoró como una señal positiva la recuperación gradual de la demanda, impulsada principalmente por el subsidio a las tasas hipotecarias.
El empresario advirtió que, si bien esta medida ha contribuido a reducir los inventarios de viviendas, su alcance es limitado y su impacto en la reactivación de la inversión inmobiliaria será acotado si no se amplía. En ese sentido, manifestó su expectativa de que el próximo Gobierno mantenga y extienda este tipo de políticas, complementándolas con una eventual baja en las tasas de crédito hipotecario.
Más allá de las medidas de corto plazo, Echeverría enfatizó la urgencia de avanzar en reformas estructurales que permitan enfrentar la escasez de suelo urbano, promover una densificación mejor planificada y revisar regulaciones que han encarecido los costos de construcción sin una adecuada evaluación costo-beneficio.
Instrumentos con respaldo inmobiliario: oportunidades para inversionistas
En este escenario de transición hacia un nuevo ciclo de crecimiento, distintos analistas coinciden en que comienzan a abrirse oportunidades relevantes para inversionistas de alto patrimonio, especialmente a través de instrumentos respaldados por activos reales. Así lo explica Camilo Bravo, asesor financiero y especialista acreditado por la Corporación para el Mercado de Valores (CAMV), quien observa que el optimismo manifestado por actores clave del sector refleja un cambio significativo en las perspectivas para el mercado inmobiliario.
“El repunte esperado pone en evidencia un panorama más favorable para el próximo año, tras un período prolongado de ajuste. Para inversionistas de alto patrimonio, esto representa una oportunidad estratégica para incorporar productos con garantías inmobiliarias”, señala Bravo.
En ese contexto, destaca alternativas como el leaseback, que permiten capturar valor en fases tempranas de recuperación, manteniendo respaldo patrimonial y un potencial de retorno atractivo.
Según el especialista, este tipo de estructuras resulta especialmente interesante en entornos económicos complejos, ya que combinan activos tangibles con flujos asociados al ciclo inmobiliario, alineándose con una estrategia de preservación y crecimiento del capital.
Un nuevo ciclo marcado por inversión y confianza
Las expectativas expresadas por Fernando Echeverría respecto al impacto del próximo Gobierno refuerzan esta lectura. El ejecutivo confía en que un ambiente proinversión, junto con mejores perspectivas para los commodities estratégicos y un contexto internacional más favorable, genere un “fuerte impacto en la inversión” durante los próximos años.
De materializarse este escenario, el sector inmobiliario podría entrar en una fase de crecimiento más sostenido, donde la combinación de políticas públicas, reactivación de la demanda y mayor disponibilidad de instrumentos financieros con respaldo real juegue un rol clave.
Para inversionistas sofisticados, este momento podría marcar una ventana estratégica para posicionarse anticipadamente en activos vinculados a la recuperación del mercado.

